Publicado 5 de octubre de 2026 en Cuidado Personal por Experta en salud
El 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que invita a hablar abiertamente sobre el bienestar emocional, reducir el estigma y recordar que cuidar la mente también es cuidar la salud.
Para 2026, el tema de la campaña es “Escuchemos a las personas con experiencia vivida: voces reales, cambio real”, un llamado a reconocer el valor de quienes han vivido situaciones relacionadas con la salud mental y a promover una atención más centrada en las personas.
La salud mental forma parte de nuestro bienestar integral. Influye en la manera en que afrontamos los retos cotidianos, nos relacionamos, trabajamos, descansamos y disfrutamos de nuestras actividades.
Por eso, aprender a reconocer nuestras necesidades emocionales y saber cuándo pedir ayuda es una parte importante del autocuidado.
La salud mental no significa estar feliz todo el tiempo ni vivir sin preocupaciones. Es un estado de bienestar que permite afrontar las situaciones de la vida, desarrollar nuestras capacidades, relacionarnos con otras personas y participar en nuestra comunidad.
Además, la salud mental puede cambiar a lo largo de la vida. El estrés, las experiencias difíciles, los problemas familiares, las condiciones laborales, las enfermedades, los cambios importantes y otros factores pueden influir en nuestro bienestar emocional.
Esto significa que cuidar la salud mental no es solamente reaccionar cuando existe un problema, sino también desarrollar hábitos que favorezcan el equilibrio y buscar apoyo cuando sea necesario.
Los problemas de salud mental son más comunes de lo que muchas personas imaginan. Actualmente, más de mil millones de personas en el mundo viven con alguna afección relacionada con la salud mental.
Entre los problemas más frecuentes se encuentran los trastornos de ansiedad y los trastornos depresivos.
En 2023, aproximadamente 470 millones de personas vivían con un trastorno de ansiedad, convirtiéndolos en uno de los problemas de salud mental más frecuentes a nivel mundial.
Sin embargo, sentir ansiedad ocasionalmente, estar triste o experimentar estrés ante una situación difícil no significa necesariamente tener un trastorno mental.
La diferencia puede estar en la intensidad, duración y repercusión de los síntomas en la vida cotidiana.
Prestar atención a los cambios en nuestro comportamiento, emociones y rutinas puede ayudarnos a identificar cuándo necesitamos hacer una pausa o buscar orientación profesional.
Algunas señales que merecen atención son:
Una señal aislada no necesariamente significa que exista un problema de salud mental. Lo importante es observar si los cambios persisten, aumentan o interfieren con la vida diaria.
Aunque pueden compartir algunos síntomas, estrés, ansiedad y depresión no son exactamente lo mismo.
El estrés puede aparecer como respuesta ante situaciones que percibimos como exigentes o difíciles. Una carga laboral elevada, problemas económicos, cambios familiares o acontecimientos importantes pueden generar estrés.
En determinadas circunstancias, una respuesta de estrés puede ser temporal y desaparecer cuando cambia la situación que la provoca.
La ansiedad puede manifestarse como preocupación, miedo o tensión. Cuando se convierte en un trastorno, puede ser intensa, persistente y difícil de controlar, llegando a interferir con las actividades cotidianas.
También puede acompañarse de síntomas físicos como tensión muscular, palpitaciones, inquietud o dificultades para dormir.
La depresión puede afectar el estado de ánimo, el interés por las actividades, la energía, el sueño, el apetito y la capacidad para desenvolverse en la vida cotidiana.
No debe confundirse simplemente con estar triste durante un día difícil. Cuando los síntomas persisten o afectan significativamente la vida diaria, es recomendable buscar valoración profesional.
Cuidar el bienestar emocional no requiere hacer grandes cambios de un día para otro. Pequeñas acciones sostenidas pueden formar parte de una rutina saludable.
Dormir adecuadamente es importante para el bienestar físico y emocional.
Procura mantener horarios relativamente constantes para acostarte y levantarte, crea una rutina relajante antes de dormir y reduce el uso de pantallas cerca de la hora de descanso.
También puede ayudarte mantener el dormitorio cómodo, tranquilo, oscuro y con una temperatura agradable.
La actividad física regular beneficia tanto al cuerpo como a la mente. Caminar, bailar, montar bicicleta, nadar, practicar algún deporte o realizar ejercicios adaptados a tus condiciones puede contribuir al bienestar general.
No necesitas comenzar con rutinas intensas. La constancia es más importante que empezar con grandes exigencias.
Si tienes alguna condición de salud o llevas mucho tiempo sin realizar actividad física, consulta con un profesional sobre el ejercicio más adecuado para ti.
Las relaciones sociales pueden ser una fuente importante de apoyo emocional.
Hablar con familiares, amigos, compañeros o personas de confianza puede ayudarte a expresar lo que sientes y evitar que enfrentes determinadas situaciones completamente solo.
Pedir compañía o apoyo no es una señal de debilidad.
No siempre es posible cumplir con todas las responsabilidades al mismo tiempo.
Organizar las tareas, establecer prioridades, tomar pausas y aprender a decir “no” cuando sea necesario puede ayudarte a gestionar mejor las demandas cotidianas.
Leer, escuchar música, cocinar, caminar, realizar manualidades, pasar tiempo con personas importantes para ti o practicar un pasatiempo pueden convertirse en espacios de desconexión y bienestar.
El objetivo no es eliminar todas las preocupaciones, sino incorporar momentos que también aporten satisfacción y descanso.
El descanso y el bienestar emocional están estrechamente relacionados.
Dormir mal puede hacer que sea más difícil concentrarse, manejar las emociones y afrontar las situaciones cotidianas. Al mismo tiempo, el estrés, la ansiedad y otras dificultades emocionales pueden afectar la calidad del sueño.
Por eso, mejorar los hábitos de descanso puede ser una parte importante del autocuidado.
Algunas estrategias sencillas incluyen:
Productos como antifaces, humidificadores u otros accesorios destinados a crear un entorno confortable para dormir pueden complementar una buena rutina de descanso, pero no sustituyen la atención profesional cuando existe un trastorno del sueño o un problema de salud mental.
En el mercado existen suplementos de vitaminas, minerales y otros ingredientes que se promocionan para el bienestar, la energía o el manejo del estrés.
Sin embargo, un suplemento no debe considerarse un tratamiento para la ansiedad, la depresión u otros trastornos de salud mental.
Nutrientes como el magnesio, las vitaminas del complejo B o el zinc pueden ser importantes para determinadas funciones del organismo, pero la necesidad de suplementación depende de factores individuales como la alimentación, la edad, las condiciones de salud y posibles deficiencias.
Antes de comenzar a tomar un suplemento, especialmente si utilizas medicamentos o tienes una condición médica, es recomendable consultar con un profesional de la salud.
Cuando el estrés cotidiano se manifiesta como tensión muscular o cansancio físico, algunas herramientas pueden complementar una rutina de relajación.
Entre las opciones de autocuidado pueden encontrarse:
Estas alternativas pueden contribuir al bienestar y la relajación, pero no deben utilizarse como sustituto de una evaluación profesional cuando existen síntomas persistentes o importantes.
Los dispositivos de monitoreo pueden ser útiles para conocer determinados parámetros de salud, pero es importante entender qué pueden y qué no pueden medir.
Un tensiómetro permite medir la presión arterial, mientras que un pulsioxímetro puede medir la saturación de oxígeno y la frecuencia del pulso.
Estos dispositivos no diagnostican ansiedad, estrés ni depresión.
Por ejemplo, durante un momento de ansiedad pueden aparecer cambios físicos como aumento de la frecuencia cardíaca, pero una lectura determinada de presión arterial o pulso no permite establecer por sí sola que una persona tenga un trastorno de ansiedad.
Si tienes síntomas que te preocupan, utiliza estos dispositivos únicamente como parte del monitoreo indicado y consulta con un profesional para interpretarlos correctamente.
No es necesario esperar a que una situación se vuelva insoportable para pedir ayuda.
Consultar con un profesional de la salud puede ser recomendable cuando:
Un psicólogo, psiquiatra, médico u otro profesional capacitado puede realizar una evaluación adecuada y orientar el tratamiento o apoyo necesario.
Buscar ayuda no significa que hayas fallado. Significa que estás tomando tu salud en serio.
Si una persona expresa pensamientos de hacerse daño, de suicidio o existe un riesgo inmediato para su seguridad, no debe quedarse sola.
Busca ayuda de emergencia o acude al servicio de urgencias disponible en tu localidad y contacta a una persona de confianza que pueda acompañarla.
En estas situaciones, la prioridad es la seguridad y la atención profesional inmediata.
El lema de 2026 nos recuerda algo fundamental: las personas que han vivido experiencias relacionadas con la salud mental tienen conocimientos y perspectivas que deben ser escuchados.
Hablar de salud mental no consiste únicamente en conocer diagnósticos. También significa escuchar sin juzgar, reducir el estigma, respetar las experiencias individuales y facilitar el acceso a apoyo adecuado.
A nivel personal, podemos empezar por algo sencillo: preguntar cómo está alguien y escuchar realmente su respuesta.
El cuidado de la salud debe abordarse de manera integral.
En Locatel puedes encontrar diferentes alternativas relacionadas con el descanso, relajación, monitoreo de algunos parámetros de salud y bienestar cotidiano, además de orientación para identificar cuándo es necesario acudir a un profesional.
Desde accesorios para favorecer un entorno de descanso hasta dispositivos de monitoreo y productos de autocuidado, estas herramientas pueden formar parte de hábitos saludables cuando se utilizan correctamente.
Recuerda que ningún producto reemplaza la evaluación, el diagnóstico o el tratamiento indicado por un profesional de la salud.
La salud mental es un estado de bienestar que permite afrontar las situaciones de la vida, desarrollar capacidades, relacionarse con otras personas y participar en las actividades cotidianas. Puede cambiar a lo largo de la vida y está influenciada por múltiples factores.
El estrés suele estar relacionado con una situación o demanda específica y puede disminuir cuando esa situación cambia. La ansiedad puede convertirse en un trastorno cuando el miedo o la preocupación son excesivos, persistentes, difíciles de controlar y afectan la vida cotidiana.
Sí. Un descanso adecuado forma parte de los hábitos que favorecen el bienestar general. Mantener horarios regulares, crear una rutina relajante y mejorar las condiciones del dormitorio puede contribuir a una mejor higiene del sueño.
La actividad física regular puede favorecer el bienestar mental y contribuir a reducir síntomas de ansiedad y depresión. Lo importante es elegir una actividad adecuada para tus condiciones y mantenerla de manera constante.
Puedes consultar cuando sientas que tus emociones, pensamientos, preocupaciones o cambios de comportamiento están afectando tu vida cotidiana, tus relaciones o tu bienestar. No es necesario esperar a que el problema sea grave para pedir apoyo.
La melatonina se utiliza principalmente en determinados contextos relacionados con el sueño. No debe considerarse un tratamiento general para la ansiedad ni utilizarse para sustituir una evaluación profesional. Si tienes problemas de sueño persistentes, consulta con un profesional de la salud.
El magnesio es un mineral esencial para diferentes funciones del organismo, pero un suplemento de magnesio no debe presentarse como tratamiento para los trastornos de ansiedad, depresión o estrés. Su uso debe valorar las necesidades individuales.
Escucha sin juzgar, muestra empatía, evita minimizar lo que siente y anímalo a buscar ayuda profesional cuando sea necesario. Si existe riesgo inmediato de autolesión o suicidio, busca atención de emergencia.
La salud mental es una parte esencial del bienestar integral. Cuidarla implica prestar atención a nuestras emociones, descansar, mantenernos activos, cultivar relaciones saludables, gestionar nuestras responsabilidades y reconocer cuándo necesitamos apoyo.
Este Día Mundial de la Salud Mental, el mensaje es también una invitación a escuchar: escuchar nuestras propias necesidades, escuchar a quienes nos rodean y valorar las experiencias de quienes han atravesado situaciones de salud mental.
No tienes que afrontar todo por tu cuenta.
Cuidarte, hablar de lo que sientes y pedir ayuda cuando la necesitas son decisiones que forman parte de una vida más saludable.
En Locatel estamos para acompañarte en el cuidado integral de tu salud y bienestar.